Amor imposible

De amores imposibles está edificado el edén prometido, la unión de esos seres que por más empeño, por más lucha, no encuentran tregua para ser.

Esa magia que habita un corazón cuando sin pedir, sin saber, se acelera y se obliga a salir del pecho para perseguir ese sortilegio que le ha provocado contener todo el aliento, de esos instantes de gozo, de esas andanzas tras la imposibilidad que tiene cara de amor, o tras ese amor con esencia de imposibilidad… de eso está conformado el paraíso.

De amores imposibles o de amores que son un puente hacia cualquier mundo. De esos amores se conforma el alma, que pulsa y que nos mueve cada mañana. Esos amores que son los puntos intermedios entre irse o quedarse, esos amores que nos ponen entre el gloria y el abismo, esos amores que suceden en cualquier tiempo y lugar, porque son reales, porque nos hacen vibran, porque lo son todo y un defecto habrán de tener: la imposibilidad.

Esos amores imposibles que te hacen amar hasta deshacerte y se quedan para volverte a construir, esos amores que te plantan un horizonte nuevo y lleno de color, que nacen del instinto más puro y que viven porque son verdaderos, porque son únicos.

De amores imposibles se constituye cada suspiro, cada soplo de vida, cada anhelo que alberga el espíritu. Por alguna razón que no comprendo, esos amores llegan y se quedan eternamente y te cambian la vida, y no son tu mundo pero te construyen un Universo.

De amores imposibles está hecha la vida, porque son motivo y causa, lo iluminan todo. A cada instante de esa lucha embrutecida son salvavidas de la eterna levedad o del pasajero peso que nos acoge o viceversa. Esos amores que sin ser nada lo son todo. Nos llenan el espíritu, nos colman las ganas, nos inundan los labios de apetito, y nos sacian las manos de placer. Son torrente de virtud y esperanza, tratamos siempre de ponerle etiquetas a todo, etiquetas personalizadas.

De esos amores imposibles que no los necesitas, que los esperabas desde siempre pero los desconocías, de esos amores que se vuelven raíz, origen, que se plantan en las entrañas y de una manera extraña renacen contigo en cada muerte.

De esos amores imposibles que nos dejan sin aire con cada encuentro, que nos nublan la mirada, que nos hacen remolino la entrepierna y desatan maravillas. De esos amores que lo entregan todo y no piden nada, que nos hacen entregarnos completos y nunca es suficiente, porque son perpetuos, porque son infinitos.

De esos amores imposibles que son el cielo, de esos amores imposibles de los que sólo encuentras uno en la vida.