• Uniformes en la historia

    Hace un par de días, mientras buscaba información acerca de unos préstamos rápidos y seguros, encontré algunos blogs cuyo contenido es muy entretenido. Uno de ellos se enfoca en la historia  de toda la vestimenta de hombres y mujeres.

    En uno de estos artículos estaba viendo la evolución e historia de los uniformes de camuflaje, ya que estos son tan solo un invento del siglo XX para adaptar a las tropas de la mejor manera posible a los diferentes terrenos donde se lleven a cabo los campos de batalla y los enfrentamientos.

    Los uniformes militares a lo largo de la historia siempre han sido el reflejo de la naturaleza de las tácticas y técnicas necesarias para los campos de batalla de alguna era, algo que puede hacer que una audiencia moderna considere a los atuendos militares de otras épocas como ineficientes y a veces hasta ridículos, ignorando el hecho de que todos los uniformes y atuendos militares de la historia eran perfectos para su tiempo y época y para las necesidades de los soldados.

    Si es que comparamos las armaduras medievales, algunos periodos de la época medieval, como aquellos del siglo XIV, con los acorazados de los espartanos o de los romanos, podremos ver que las armaduras son muy distintas.

    Las armaduras o los acorazados de los espartanos y de los romanos eran muy parecidas, consistiendo básicamente de un casco, un peto y unas espinilleras de bronce, acompañadas de un escudo (redondo para los espartanos y rectangular para los romanos), mientras que las armaduras del siglo XIV eran de hierro y constaban de muchos más elementos que las de los primeros, ya que contaban con un casco pesado, con una reja para abrir y cerrar enfrente del rostro, según las circunstancias; una placa semicircular para cubrir la nuca; un peto grueso, acompañado de hombreras de hierro; una especie de falda para cubrir de la cintura a la ingle y placas cubriendo los muslos y espinillas, además de zapatillas del mismo material.

    La razón de esto era que en la época medieval la lucha se enfocaba mucho más en la caballería, en ataques pesados de esta naturaleza, mientras que los griegos y romanos, aunque contaban con ese recurso, se enfocaban mucho más en operaciones y maniobras de infantería, por lo que debían tener menos peso en la armadura para poder combatir más velozmente.

    Encontraremos un gran contraste, por ejemplo, entre el siglo XVII y XIX y las épocas ya mencionadas, ya que en estos siglos podemos ver que tanto los soldados como sus oficiales iban vestidos muy elegantes, sin ningún tipo de armadura, en gran parte debido a que los proyectiles emitidos por los mosquetes y fusiles de su época eran lo suficientemente potentes para traspasar cualquier armadura, haciendo su utilización completamente inútil.

    Los uniformes de camuflaje comenzaron en los años de la Primera Guerra Mundial, a modo de hacer que los soldados se conviertan en invisibles al aplastante fuego enemigo, contra el cual no se puede hacer nada más que esconderse.

    Hay un dicho contemporáneo de los francotiradores, “No se puede disparar a algo que no se puede ver”, algo que es la diferencia entre la vida y la muerte el día de hoy en el campo de batalla.