El gran sistema egipcio

El verano pasado fuimos mi familia y yo a un crucero inglés por el Mar Mediterráneo, en el que visitamos muchos países de suma belleza, antigüedad y tradición, ya que algunos de estos fueron parte muy importante del desarrollo de la civilización humana, quienes fueron imitados por los grandes imperios posteriores, como Grecia y Roma.

Uno de estos grandes países, cuya civilización es de las más grandes que han existido en toda la historia, es Egipto, famoso por sus enormes pirámides triangulares, por sus faraones, conocimiento secreto y por el importante rol que interpretó en los pasajes bíblicos.

Sin embargo, hay un asunto crucial que muchas personas olvidamos, un aspecto que siempre ha sido el arquitecto de toda civilización; este aspecto es el modo de hacer la guerra para conquistar a sus enemigos y proteger sus intereses.

En tiempos previos a la civilización egipcia,  las técnicas y tácticas militares de las naciones y gremios que cubrían al mundo eran muy poco sofisticadas, donde los campos de batalla en oriente medio, África y occidente parecían peleas de bar, sin ningún tipo de organización o sistemas operativos de batalla.

Los egipcios, con su excelente poder de observación, notaron que la única manera de dominar el caos era con el orden, de la misma manera que la única manera de hacerle frente a una gran ola es con una pared de rocas y no nadando hacia ellas.

El primer sistema que implementaron los ejércitos egipcios fue un método de rompeolas de las masas enemigas, un sistema exclusivamente defensivo, diseñado para adelgazar las líneas enemigas en minutos y hacer una retirada ordenada, durante la cual pudieran seguir causando bajas con cada paso para atrás.

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Este sistema era la creación de un cuerpo de infantería pesada, llamado “Nakhtu-aa”, que formaría una línea gruesa de hombres fuertes, quienes actuarían como un muro de concreto, utilizando lanzas largas para frustrar el avance enemigo, hachas cortas  con mango de madera y una cuchilla de bronce (excelente para romper el cráneo) para el combate a corta distancia, y un gran escudo de bronce que cubría la mayor parte de sus cuerpos, utilizados para bloquear ataques enemigos y para replegar a densas masas con cortos ataques frontales.

Este cuerpo pesado de infantería era tan solo el escudo de una gran fuerza de ataque, que se encontraba en la retaguardia de la fuerza conformada por dos cuerpos de arqueros en cada flanco, quienes dispararían flechas rociadas con veneno de cobra   hacia el centro de la fuerza enemiga, disparando así en una forma triangular, simbolizando sus pirámides.

Tras algunos siglos de la implementación perfecta de este modo de batalla, los egipcios incorporaron un gran sistema ofensivo formado por miles de carretas individuales o colectivas, tiradas por uno, dos o hasta tres caballos fuertes

La carreta individual estaba diseñada para abrir una brecha en las líneas enemigas y eran operadas por un solo hombre quien conducía al mismo tiempo de cortar los cuellos de los enemigos a sus flancos, mientras que las carretas colectivas eran conducidas por un hombre que hacía lo mismo, pero apoyado por dos arqueros a bordo, quienes disparaban ráfagas de flechas a velocidad con suma agilidad, mientras formaban un anillo encerrando al enemigo.

Fue esto lo que les construyó su gran civilización.

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