• Cuando las personas cambian

    Hace tres meses, después de haber regresado de una tienda de sillas y mesas plegables, me enteré por medio de una llamada telefónica que mi mejor amigo había regresado de Londres, donde estaba cursando una maestría en Energía Renovable.

    El regreso de mi mejor amigo, como es normal, me causó mucho gusto y decidí naturalmente hablarle para ir a algún lado y platicar sobre su vida allá, así como de muchas otras cosas que habían acontecido aquí mientras él no estaba.

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    La razón por la que nos hicimos tan buenos amigos es debido a que tenemos intereses muy similares y nos gusta platicar de las mismas cosas, como política mundial, filosofía, literatura, así como de la vida en general, con una lupa que ve un poco más profundo.

    Como ya he mencionado anteriormente, aquel día decidí hablarle; sin embargo, no contestó ni a mí ni a nadie, no solo ese día, sino la semana entera que estuvo en México, llegando al grado de simplemente apagar su celular, algo que me resultó muy extraño.

    Debo decir que aunque tuve una ligera decepción, no le di mucha importancia al asunto, debido a que soy de la idea de que cuando las personas tienen poco tiempo, deben dar prioridad a las actividades más importantes, así como a sus personas de mayor importancia, como lo es el caso de la familia, particularmente cuando no se le ha visto en una extensión importante de tiempo.

    En ese tiempo pensé que mi amigo había hecho eso debido a su tiempo reducido en México; sin embargo, mi apreciación de la situación fue errónea, algo que descubrí hace poco.

    Hace dos semanas, mi amigo regresó de nueva cuenta para quedarse un mes; sin embargo, sigue con esta actitud, desconectado del mundo, algo que ahora sí ya no me sorprendió y lo vi venir antes de que sucediera, debido a que las personas cambian tras el pasar del tiempo y muchas personas, como siempre lo he dicho, no saben manejar el éxito.

    El muy merecido éxito que mi amigo consiguió fue una maestría en una buena universidad de Londres; sin embargo, hay millones y millones de personas que cuentan con maestrías y doctorados, al grado de que hoy en día contar con estos títulos es más que normal.

    Cuando una persona deja de contactar a las personas que solía contactar, es simplemente porque ya no las considera necesarias o porque sus intereses han cambiado de rumbo, tan sencillo como eso.

    Cuando una persona remplaza a sus viejos amigos, estos amigos deben de dejarlo ir y quedar con los recuerdos de los viejos tiempos, ya que aquel que le da la espalda a su vieja gente debe de ser remplazado o borrado del renglón con la misma facilidad en que él o ella lo hicieron.

    Por esta razón nunca debemos sorprendernos cuando las personas cambian, simplemente dejándolos ir.

  • El gran sistema egipcio

    El verano pasado fuimos mi familia y yo a un crucero inglés por el Mar Mediterráneo, en el que visitamos muchos países de suma belleza, antigüedad y tradición, ya que algunos de estos fueron parte muy importante del desarrollo de la civilización humana, quienes fueron imitados por los grandes imperios posteriores, como Grecia y Roma.

    Uno de estos grandes países, cuya civilización es de las más grandes que han existido en toda la historia, es Egipto, famoso por sus enormes pirámides triangulares, por sus faraones, conocimiento secreto y por el importante rol que interpretó en los pasajes bíblicos.

    Sin embargo, hay un asunto crucial que muchas personas olvidamos, un aspecto que siempre ha sido el arquitecto de toda civilización; este aspecto es el modo de hacer la guerra para conquistar a sus enemigos y proteger sus intereses.

    En tiempos previos a la civilización egipcia,  las técnicas y tácticas militares de las naciones y gremios que cubrían al mundo eran muy poco sofisticadas, donde los campos de batalla en oriente medio, África y occidente parecían peleas de bar, sin ningún tipo de organización o sistemas operativos de batalla.

    Los egipcios, con su excelente poder de observación, notaron que la única manera de dominar el caos era con el orden, de la misma manera que la única manera de hacerle frente a una gran ola es con una pared de rocas y no nadando hacia ellas.

    El primer sistema que implementaron los ejércitos egipcios fue un método de rompeolas de las masas enemigas, un sistema exclusivamente defensivo, diseñado para adelgazar las líneas enemigas en minutos y hacer una retirada ordenada, durante la cual pudieran seguir causando bajas con cada paso para atrás.

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    Este sistema era la creación de un cuerpo de infantería pesada, llamado “Nakhtu-aa”, que formaría una línea gruesa de hombres fuertes, quienes actuarían como un muro de concreto, utilizando lanzas largas para frustrar el avance enemigo, hachas cortas  con mango de madera y una cuchilla de bronce (excelente para romper el cráneo) para el combate a corta distancia, y un gran escudo de bronce que cubría la mayor parte de sus cuerpos, utilizados para bloquear ataques enemigos y para replegar a densas masas con cortos ataques frontales.

    Este cuerpo pesado de infantería era tan solo el escudo de una gran fuerza de ataque, que se encontraba en la retaguardia de la fuerza conformada por dos cuerpos de arqueros en cada flanco, quienes dispararían flechas rociadas con veneno de cobra   hacia el centro de la fuerza enemiga, disparando así en una forma triangular, simbolizando sus pirámides.

    Tras algunos siglos de la implementación perfecta de este modo de batalla, los egipcios incorporaron un gran sistema ofensivo formado por miles de carretas individuales o colectivas, tiradas por uno, dos o hasta tres caballos fuertes

    La carreta individual estaba diseñada para abrir una brecha en las líneas enemigas y eran operadas por un solo hombre quien conducía al mismo tiempo de cortar los cuellos de los enemigos a sus flancos, mientras que las carretas colectivas eran conducidas por un hombre que hacía lo mismo, pero apoyado por dos arqueros a bordo, quienes disparaban ráfagas de flechas a velocidad con suma agilidad, mientras formaban un anillo encerrando al enemigo.

    Fue esto lo que les construyó su gran civilización.