Situación en el sureste asiático

Hace un par de días estábamos hablando con unos socios en Francia sobre la posibilidad de hacer un m&a con un negocio aún mediano en China, que se encuentra en este momento en expansión considerable. El comprarlo o fusionarlo me parece que sería como tomar un tren a temprana ruta en camino al sol.

No obstante, nuestro colega en Francia nos dijo que aunque estaba de acuerdo con la operación en general, China está pasando un periodo de alta tensión, donde en cualquier momento es posible que se cierren las fronteras, acorazando al dragón rojo, algo que sería un desastre comercialmente hablando al asociarse con cualquier negocio chino.

Esto es debido a un fenómeno muy extraño que se ha estado desenvolviendo en los pasados años, un fenómeno que puede causar muchos problemas al mundo entero y desestabilizar el orden económico existente.

Existen varios archipiélagos cercanos a varios países en el sureste asiático que desde hace unos años despertó repentinamente el interés de 7 naciones, como Japón,  Malasia, China, Vietnam, Filipinas, Taiwán y Brunei.

Todas estas naciones han estado peticionando ante distintos consejos en las Naciones Unidas para que todas o partes de éstas puedan pertenecer a ellas, no obstante, esto puede ser un problema muy difícil de remediar.

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Uno no necesita ser un genio para ver cuáles de estos países tendrá la última palabra, ya que como todos sabemos, la voz de las hormigas no se escucha cuando los elefantes pasan y los ratones juegan solo cuando el gato está de fiesta.

Por esta razón, China paulatinamente ha tenido avances en la materia y poco a poco ha estado construyendo islas artificiales hechas de arena, donde han estado construyendo bases militares y sobre todo pistas de aterrizaje para aviones de ataque. Esto por supuesto significa que todas las demás naciones de la región, incluyendo  toda Oceanía, estarían en riesgo.

El mundo de la posguerra con la creación de las Naciones Unidas está diseñado para que exista un equilibrio coherente entre los fuertes y los débiles y donde el interés de uno sea el interés de muchos, de este modo aislando completamente a cualquier

“País Problema”, siendo esto a veces mucho peor que un encontronazo bélico.

La teoría de esta unión de naciones suena muy bien; sin embargo, a la hora en que el fuego se enciende, ésta no tiene la capacidad de apagarlo.

Esto es algo que hemos visto a lo largo de la historia, cuando organizaciones de este tipo no pudieron impedir el caos de ninguna manera efectiva.

Lo vimos con la Liga de Naciones después de la Primera Guerra Mundial, que no pudo detener el segundo gran conflicto. Lo hemos visto un sin número de veces con las Naciones Unidas, al no poder evitar la guerra en Iraq y la intervención rusa en Ucrania.

Por este motivo, las fuerzas navales norteamericanas se encuentran ahora patrullando aquellos mares asiáticos, para poder contrarrestar cualquier acción del dragón rojo.

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