Veteranos

Recientemente fuimos a dejar un colchón individual a un hospital que se encarga de rehabilitar a personas que sufren de trastorno de estrés pos-traumático, una condición que muchos lugares de rehabilitación no abordan adecuadamente, aunque la cantidad de estos pacientes aumenta a diario, debido a la creciente cantidad de conflictos armados.

Al dejar nuestro pedido me senté a platicar con un doctor, que me platicó mucho de aquellas personas que regresan de los campos de batalla en el medio oriente y en todo el mundo y me hizo entender que la mayoría de los hombres y mujeres quienes regresan de zonas de combate requieren ayuda psiquiátrica y no psicológica, ya que la ayuda psiquiátrica puede recetar medicamentos que ayudan en gran medida a disolver los efectos del trauma de batalla.

Me hizo saber también que si  bien casi todos los que regresan de pelear necesitan ayuda, todos los que llegan heridos o desmembrados necesitan atención psiquiátrica sin excepción alguna, ya que existen pocas cosas más traumáticas que perder las piernas u otro miembro y nada más traumático que regresar quemado o quemada, algo que sucede con mucha frecuencia.

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Muchas veces sucede que regresan los combatientes quemados y sin miembros, lo que verdaderamente les arruina la vida y muchos prefieren morir que vivir de aquella manera tan traumática, este tipo de veteranos necesitan ayuda intensiva toda su vida y a todas horas.

Aquellos que regresan en una pieza y con la misma figura con la que se fueron

(muchas veces mejor) tienden a tener ciertos patrones de comportamiento que un esposo o esposa de aquella persona tiene que aprender a manejar psicológicamente y muchas veces a acostumbrarse a ciertas cosas que al principio podrían parecer sumamente extrañas.

Un signo de estrés pos-traumático que comparten muchos de los combatientes que regresan con bien es el nunca poder estar completamente en silencio, aunque sea en la noche, ya que para ellos el silencio les regresa a los peores momentos de sus campañas, donde solo se estaba en completo silencio antes de una operación de mucho peligro, en la que se podía perder la vida o un miembro, tras pisar un lugar que no debería.

Por esta razón, muchos veteranos preferirán dormir con algo que haga un ligero sonido, como por ejemplo un ventilador o simplemente el aire acondicionado, esto es debido a que aquel ligero sonido le dice a su inconsciente que no se encuentran en una zona de peligro y que es posible descansar.

Es muy importante que la persona que viva con un veterano entienda que muchas veces su pareja no sabrá el porqué de querer tener el ventilador prendido a esas horas, aunque sean meses de invierno.

Es posible también que tengan episodios de agresividad, especialmente con detonadores como ruidos fuertes esporádicos, tales como un azotón de puerta o una sirena de ambulancia, policía o bomberos.

Lo mejor que puede hacer la pareja de un veterano es hablar con un experto y estar listo o lista para estos momentos, que pueden ser fáciles si se cuenta con ayuda.

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