La Feria Naval

Recientemente fui a una exposición naval en la ciudad de San Francisco, donde habría una demostración de una gran cantidad de buques navales que han marcado la historia desde la Primera Guerra Mundial hasta el día de hoy, muchos de los cuales aún siguen operando en distintos escenarios militares alrededor del globo terráqueo, algo que no podía perderme.

Naturalmente, algunos de los buques que ahí se presentaron son réplicas de algunos que fueron hundidos en combate o que han terminado en el fondo del océano, como resultado de accidentes en altamar o simplemente en puerto, algo que en años anteriores pasaba con frecuencia.

Estas réplicas estuvieron en construcción por los pasados cuatro años, como un programa de cooperación cultural y amistosa entre la marina británica y la norteamericana, los aliados más cercanos en todo el siglo XX y XXI.

Para que tal proyecto pudiera llevarse a cabo, se necesitó la ayuda de más de 200 ingenieros navales de ambas naciones y más de 40 mil marineros, quienes trabajaron arduamente por cuatro años, algo que fue no solo bueno para reactivar manos que estaban relativamente inactivas, sino también para incrementar el flujo económico y creación de empleos.

Los norteamericanos estaban encargados de restaurar y crear réplicas exactas de sus propios grandes buques de guerra, mientras que los británicos y los canadienses estaban encargados de  reestructurar los suyos. Esto es porque en la guerra, los ejércitos canadienses y británicos, así como los australianos, neozelandeses y sudafricanos, son una cofradía de hermanos en armas, actuando como un solo cuerpo armado que ha conseguido enormes resultados cuando la cortina política se abre y balas comienzan a volar a gran escala.

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Los buques británicos, al ser completados, hicieron un tour por el mar Báltico, el mar del Norte, el Mediterráneo y regresando al puerto de Plymouth, tras cruzar el canal de Suez y haber navegado alrededor de Sudáfrica para hacer un viaje de un mes en línea recta hacia el norte, hasta llegar a las Islas Británicas, esto siendo una demostración del excelente trabajo de los ingenieros y marineros de la Marina Real Británica y su cofradía.

Los norteamericanos, al finalizar la reparación y réplica de sus buques, zarparon dese San Diego hasta Hawái, pasando por las significativas islas Midway, donde se desató la batalla naval más grande de la historia bélica marina entre Estados Unidos y el Japón, donde los norteamericanos salieron victoriosos. El regreso fue a través de la misma ruta.

Hace un mes los británicos zarparon con su flota desde Plymouth, cruzando el atlántico y atravesando el canal de Panamá, para después navegar hasta San Francisco, para reunirse con sus aliados norteamericanos y exponer el trabajo maestro  de ambas flotas.

Para llegar ahí tome un vuelo de VivaAerobus de la Ciudad de México a Tijuana, donde crucé la frontera para quedarme en San Diego un par de días y manejar hasta San Francisco, donde me encontraré con mi hermano que ahí vive.

¡Fue un viaje maravilloso!

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